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Diferencias entre estrés laboral y síndrome de burnout

El estrés es una respuesta fisiológica normal a situaciones que demandan un rendimiento, un esfuerzo o una adaptación. Cuando se experimenta un estrés laboral, se trata de un desequilibrio percibido entre la capacidad del individuo para realizar sus deberes profesionales y las demandas impuestas por el trabajo. Aunque el estrés puede ser una fuerza positiva para prepararnos para la acción y mejorar nuestras habilidades laborales, en ocasiones puede derivar en un síndrome de burnout, una situación en la que los profesionales se sienten desgastados y deshumanizados.

El estrés es una respuesta natural y necesaria para nuestro organismo que nos prepara para la acción. En el ámbito laboral, el estrés puede resultar una herramienta útil para mejorar nuestro desempeño y progresar profesionalmente. Sin embargo, a veces puede tornarse peligroso si no se controla. El estrés se produce cuando hay un desequilibrio entre el nivel de demandas laborales y nuestra capacidad para afrontarlas. El desequilibrio puede estar generado tanto por factores ambientales como personales. Es importante tener en cuenta que el estrés no es solo una sensación, sino que está relacionado con una serie de cambios físicos, biológicos y hormonales que experimenta nuestro organismo. Esto significa que la intensidad de los efectos del estrés no depende solo del significado que le otorgamos a la situación demandante, sino también del estado físico y psicológico de la persona y de una gran variedad de condiciones ambientales.

En consecuencia, es necesario trabajar para manejar el estrés de manera adecuada. Esto incluye mantener una buena salud física y mental, aprender técnicas de relajación, controlar nuestras emociones, llevar una dieta saludable, dormir bien, hacer ejercicio, entre otras cosas. Esto nos ayudará a encontrar el equilibrio necesario para afrontar las situaciones demandantes en el ámbito laboral sin que el estrés nos lleve a una situación de desequilibrio, que puede acabar afectando nuestra salud a largo plazo.

El burnout se caracteriza por un conjunto de síntomas relacionados con el estrés laboral que sufren aquellos profesionales que trabajan en contacto directo con las personas. Estos síntomas incluyen sentimientos de desilusión y desmotivación, agotamiento emocional, pérdida de realización personal y despersonalización. La despersonalización se refiere a la sensación de no tener empatía con los usuarios, deshumanizándolos. Puede provocar actitudes y respuestas negativas hacia los demás. Es importante diferenciar el burnout del estrés, pues se trata de dos situaciones diferentes.

El estrés se presenta como una respuesta a estímulos potencialmente estresantes, mientras que el burnout puede ser ocasionado por un trabajo desmotivador y no necesariamente estresante. El estrés puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas, mientras que el burnout siempre tiene efectos negativos.

En conclusión, el estrés puede ser una fuerza positiva que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento laboral, pero cuando se convierte en un problema crónico, puede conducir al burnout. Esta situación se caracteriza por sentimientos de desilusión, agotamiento y despersonalización. Es importante entender la diferencia entre estrés y burnout, ya que de esta forma podemos aprender a prevenir el síndrome y mantener un equilibrio saludable entre nuestros deberes profesionales y nuestra capacidad para llevarlos a cabo.

A pesar de los significativos contrastes entre el estrés y el síndrome de «Burnout«, suelen ser confundidos con frecuencia. El estrés se caracteriza por una implicación excesiva en situaciones problemáticas, resultando en daños físicos, agotamiento y emociones hiperactivas. Por otra parte, el «Burnout« supone una falta de implicación, desgaste emocional y desmotivación, con la consiguiente pérdida de energía física como consecuencia. Asimismo, el estrés puede llegar a ser positivo en cantidades moderadas (eustrés), mientras que el «Burnout« no presenta ningún tipo de beneficio. En términos generales, el primero es una respuesta a estímulos estresantes, como un horario de trabajo excesivo, mientras que el segundo se genera a partir de un trabajo no estresante pero desmotivador. En conclusión, el estrés y el síndrome de «Burnout« no son sinónimos; sin embargo, esta confusión es muy común. Debemos tener en cuenta que cada uno se caracteriza por una serie de síntomas y consecuencias diferentes, así como por sus respectivas causas. Por lo tanto, es importante conocer sus diferencias para poder abordar cada situación de la forma más adecuada.

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